Vargas

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Parados:
Santos Leiva, Domingo “Garra de Águila” Pereira, Nemesio Gómez de Saravia (Melcho), Encantalicio Conte (Delegado playa), Pablo Serra (Secretario General), Hector “El León” Mir, Santiago Colussi.

Sentados:
Felipe Alcaráz, Ramón Galeano (Vargas), de chiripá, delegado de mano, Armando “Toro” Vasquez, José “Rubio” Valle, Vicente “Chapa” Astudillo e Inocencio “Pichin” Coronel.

“Moneda que está en la mano tal vez se deba guardar
moneda que está en el alma se pierde si no se da”.
Atahualpa Yupanqui

Hace pocos días, en compañía de Rubén Jiménez, por ser dos de los raleados sobrevivientes de la antigua estiba, cumplimos el doloroso deber de acompañar los restos mortales del que fuera en vida don Ramón Jesús Galeano, para nosotros cariñosamente “El Chon Vargas”.

Uno más de los anónimos trabajadores criollos. Y gaucho de ley, si los hubo. Mientras formábamos parte del más que humilde y austero cortejo que asistía a su devolución a la madre tierra, de la que fue cabal hijo, no pude menos que pensar: se va uno de los verdaderos patriotas que hicieron nuestra Argentina.

Y recordé que lo conocí en su juventud, cuando era un bien plantado paisano, jinete, mensual de la vieja estancia “San Juan de Chapar”…

Y comencé a calcular; niño caballerizo, peón de campo, soldado en la cordillera, después no menos de 40 años estibando en la playa ferroviaria, cuando la ley limitaba “humanamente” el peso de las bolsas en “no más de 70 Kg.”

sus vacaciones fueron unas 60 campañas entre esquila grande y chica. Ya jubilado, unos cuantos años más como sereno, hasta que cerró la casa cerealista. Pero todavía, a su ranchito de la Ruta 3, venían a buscarlo para changas varias, porque hubo pocos baqueanos como él para las carneadas de cerdos, tirar una línea de alambre, hacer en un santiamén con unas ramitas los churrascos para todo un campamento, o castrar un potro…

40 años Tesorero de los Estibadores… Y nunca faltó una moneda… En su franqueza ruda, me manifestó su responsabilidad en ocasión de ciertas calumnias; “Vos quedate tranquilo, hermano, el Tesorero soy yo y voy a responder con plata y con plomo”.

Nunca “se le mezcló” el poco dinero de él, con el de la Sociedad de Estibadores, como hoy frecuentemente les suele ocurrir a funcionarios más instruidos, de instituciones más importantes.

Lo recuerdo en su carácter de delegado de la “cuadrilla chica”, terminado el pilote que estaba estibando, bajando los escalones del burro, secándose el sudor con el pañuelo de cuello, ladeando el chiripá para sacar la billetera (la del dinero de él), y decirle a varios compañeros ambulantes que llegaron ese año “de la seca grande” de Dorrego y Pringles donde no hubo cosecha:
– No puedo darles trabajo, porque ya dimos todas las changas solidarias a otros que llegaron primero… pero tomen estos pesos para que puedan seguir viaje…

Descansa en paz, COMPAÑERO con mayúsculas.

Y yo, cómo no voy a esbozar una mueca irónica, cuando viene algún imberbe asesor o un atildado político, a enseñarnos que para levantar el país “los argentinos tenemos que aprender la cultura del trabajo”.

Osvaldo Furlani
20/1/2004

Vargas

Don Santiago Colussi (Síndico)
Don Ramón Galeano (Tesorero)
Don Hermelindo Aramburo (Revisor de Cuentas)
Presentando el Balance Anual ante la Asamblea de Estibadores.

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