Ch’averias

En la foto de la Portada:

En el pilote Trilladora, el anciano Huayquimil, ha dado la espalda al fotógrafo, llevado de la creencia que se puede capturar el espíritu a través de la imagen. Su perro, adiestrado para “vistear”,  monta guardia.

Huayquimila(lanza de oro) vino de muy joven con el cacique aliado Don Venancio Coñuepan (tiempos de Rosas). Falleció más que centenario en el hogar de ancianos de Tres Arroyos.

Fue puestero de la estancia de don Adolfo Gonzales Chaves, a cuyo capataz le salvó la vida en el malón de Namuncurá, introduciéndolo en un tonel vacío, al que tapó y se sentó encima. Por ser indígena, el malón paso de largo sin quemarle el puesto.

 Trasposición de Costumbres:

Tiene atada a la cintura la madeja de hilo de coser bolsas. Hasta hace poco, en la jerga de los estibadores se decía “atarse las boleadoras”, cuando el cosedor se ceñía las madejas. También se decía “agarrar la lanza”, en referencia a tomar la aguja.

Casi toda la literatura nuestra nos pinta un indígena semidesnudo, asesinando, incendiando y robando, y poco se refiere a la participación de millones de ellos en los 500 años de la conquista, en el trabajo, costumbres, idioma, conocimientos y ascendencia genética en la formación del pueblo argentino.

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