Archivos secretos

“El cantor está haciendo candorosamente el mismo trabajo de crónica, costumbres, historia, biografía, que el bardo de la Edad Media, y sus versos serían recogidos mas tarde como documentos y datos en que habría de apoyarse el historiador del futuro, si a su lado no estuviera otra sociedad culta con superior inteligencia de los acontecimientos que la que el infeliz despliega en sus rapsodias ingenuas”.

Domingo Faustino Sarmiento, “Facundo”, Civilización y Barbarie

¡Pobre Sarmiento! Tan inteligente, tan genial y tan inhumanamente despreciativo de lo nuestro, tan encandilado con lo europeo y yanqui, que creyó que había que exterminar al pueblo propio y reemplazarlo con “extranjeros civilizados”.

Vicente Schwedt, “El Ruso Vicente”, era más gauchito que un zorrino. Descendiente de los inmigrantes rubios y de ojos azules por los que clamaba Sarmiento, para suplantar a lo propio. Alemanes del Volga o ruso-alemanes, que en sólo un siglo, se consustanciaron con el modo de ser nativo.

Sindicalista a la antigua, trabajador discontinuo, poeta rústico y espontáneo, no tuvo como otros tantos, ni acceso a la tierra para ser colono, ni oportunidad de desarrollar su talento natural.

Ya arreciaban los inicios de la desocupación tecnológica (primero temporaria, más tarde crónica).

En la histórica Bolsa de Trabajo de F.A.T.R.E. se apiñaban los trabajadores, repartiéndose las escasas tareas existentes, que se distribuían igualitarias.

A propuesta del “Ruso Vicente” y por él encabezados, un grupo de compañeros determinó “cuadrar el mono”, y se marcharon a buscar trabajo a la zona papera, que aún requería braceros.

Dejando, solidarios, sus turnos para los que quedaban en Chaves, y sus hogares supeditados al exiguo crédito de los pequeños bolicheros de barrio.

Tiempo después recibí noticias de ellos. Vicente mandó una carta, como era clásico en él, estaba en verso. Me decía:

Aquí estamos en Dionisia
con la maleta en el gancho
viviendo en un triste rancho
bajo un cielo de delicia.
Sin temor a la avaricia
que al obrero siempre atrapa
si no nos ponen la tapa
viviremos más feliz
entre chalas de maíz
y trabajando en la papa.

Preparé muy bien las yuntas
cada cual con el que gusta
al que medio lo disgusta
lo paso para la punta.
Y las papas todas juntas
van saliendo amontonadas
hay algunas deformadas
grandes, chicas y medianas
hay con formas de bananas
y hasta dos o tres pegadas.

Tira Málaga Anastasio
con el Flaco Cosentino
para el día que no hay vino
van marchando más despacio
Riverito, don Topacio
va tirando con Miranda
Este sí, es un negro que anda
hace rato que lo vi
lo elegí a Raúl pa mí
porque soy el que los manda.

Ahí va “Paso del Portillo”
Evangelista Rodríguez
y Reinosita lo sigue
¡Demasiaú pa ser potrillo!
El que me salió sencillo
fue Milla, el cocinero
Él habla con mucho esmero
y hoy me dijo: Don Sué
ya no quieren el puré
quieren sopa en el puchero.

Meta tranco con el Ford
va el patrón, un tal Gambina
hay que ver como camina
pero no nos va a cansar.
Si se llegan a asentar
mis leones en la maleta
me va a salir perfecta
la contrata con el Tano
o va a ser mas fea hermano
que recular en chancleta.

Bueno no te escribo más
porque tengo que cenar.
Otra vez te he de mandar
otras cartitas quizás
por ahora le dejás
saludos a los de FATRE.
Yo me voy derecho al catre
porque estoy medio rendido
y bastante dolorido
desde la nuca hasta el lomo
mal parado tiemblo como
ternero recién nacido.

Vicente

Mi amigo Luisito Berho, que después fue el gran poeta Domingo Berho, también informaba sobre estas tareas lo siguiente:

Hemos hecho una contrata
y aunque es nada mas que un pucho
si uno se deja estar mucho
el asunto se dilata
y el que quiera ganar plata
cuando por tanto trabaja
como pronto el sol se baja
no se ha de quedar dormido
y andar a tranco tendido
si quiere sacar ventaja.

Damos madrugones tales
que hay que prender el farol
y cuando aparece el sol
por las puertas orientales.

Es lindo de cuando en cuando
vivir un tiempo a potrero
resulta que cocinero
no se pudo conseguir
y a veces me toca dir
a hacer de comer primero.

Si alguno viene cansado
ninguno se muestra flojo
nos brilla el blanco del ojo
que es la única parte clara
pues traímos negra la cara
con la tierra del rastrojo.
Mientras la noche carnea
la vaca del horizonte
noté en el cercano monte
que ya ni un ave gorjea.

Para la cena hacemos guiso
cuando no se hace estofado
Ahí lo hacemos apurao
entre todos de improviso
y en un banquito petizo
me siento mientras mateo
y entonces ya es un recreo
ver el juego y conversar
y la comida sacar
cuando ya está hecho el fideo.

Con los platos en la mano
ya busca algún veterano
de las doce alguna presa
y para ajuera enderieza
quien primero se ha servido
¡Yo ya soy un convencido
que el suelo es la mejor mesa!

Ya nos va quedando poco
la lucha ha sido continua
entre el abrojo y la quínua
me han tenido medio loco
Y te diré que tampoco
ando bien de una paleta
es que tirar la maleta
no es comida pero enyena
aunque es una changa buena
una jornada completa.

Es ley pal que nace pobre
tener que agachar el lomo
de otra manera no hay como
siendo honrado ganar un cobre.
No es porque el tiempo me sobre
que he destapao el tintero
es que ha caído un aguacero
que trabajar nos impide
y con esto se despide
de vos, tu amigo Luis Berho.

Tengo muchas hojas de block, cartas amarillentas y borrosas, con las poesías que con Pedro Montero, del Sindicato de Estibadores de Dorrego, le anotábamos, para que no se le perdieran, pues Luisito en su bohemia no les daba importancia y le plagiaron algunas, y en sus andanzas trashumantes, las dejaba como reciprocidad, por la hospitalidad que le brindábamos sus compañeros.

Más tarde lo convencimos y muchas las editó con un éxito que aún perdura después de su muerte.

Tenía una enorme cultura y manejaba todo género poético culto con maestría, pero él prefería lo popular.

Siempre aclaraba que él no era poeta gauchesco, sino “poeta chacarero”, y sus temas, sobre lo rural, inspirados en sus vivencias del pago de Lobería donde era nacido son descripciones fotográficas del ambiente chacarero del sur bonaerense del siglo pasado.

Elijo entre tantas en borrador que poseo, aunque ignoro sino las habrá editado después.

A una legua e la estación
y a la orilla del camino
el gallego Marcelino
ha fijao su población,
le han arrendao un rincón
en el campo “La Tapera”.
Tiene un arado de mancera
un caballo pa su silla
y una yegüita tordilla
pa atarle a la jardinera.

Tiene entre sauces llorones
una casilla de chapa.
Siembra una hectárea de papa,
sandías, maíz y melones.
Ha puesto algunos tablones
también con cebolla y ajo
y allí cerquita del bajo
ha plantao un malacate
para regar el tomate
ahorrándose este trabajo.

Hay un balde y unas tinas
pa darle agua a la lechera
y un jardín que en primavera
se llena de flores finas.
Cría chanchos y gallinas
manda güevos pal mercao
y en la cocina colgao
pa curarlos con el humo
dos jamones pal consumo
de una chancha que ha carneao.

La dueña es una señora
que se llama doña Lola
es una güeña española
asiada y trabajadora
su hija que se llama Aurora
es muy guapa y diligente
es criolla, pero igualmente
tiene ese acento español
es tan linda como un sol
y más que linda, inocente.

Los mocitos del lugar
cuando van por el camino
Frente a lo don Marcelino
miran pa adentro al pasar
tratando de saludar
con la mano a la pasada
o haciendo una corajiada
por tomar algunos mates
llegan a comprar tomates
¡Sin gustarles la ensalada!

Sixto Ortiz era otro de mis compañeros inolvidables, de una vida novelesca, de la que les debo el relato.

A la sazón era dirigente gremial de los obreros del cinturón hortícola capitalino.

En su morada humilde del Gran Buenos Aires, confluíamos sindicalistas y bohemios de todo el país, esquivando los “servicios” de la dictadura de turno, para los que no caíamos simpáticos precisamente.

Los llevo, lectores, a ser testigos de una de esas veladas, hasta el amanecer, hablando de mil temas “subversivos”.

Como Sixto tenía veleidades poéticas, lo “chuciamos” para que lo provocara a un contrapunto, para disfrutar de la verba de “Luisito” (Domingo Berho), que era de la tertulia.

Los conceptos de Berho, alguna vez impresos, están en mi archivo; lo de Sixto era sólo para acicatear y darle pie a Luis, lo transcribo de memoria, tal vez no exactamente después de… ¿treinta? años.

Más o menos dijo Sixto:
Yo te pregunto Luisito
donde está la diferencia
de saber e inteligencia
contestame ligerito
improvisás muy bonito
pero aquí vas a perder
inteligencia y saber
explicame te repito.

Responde Luis:
Para ser inteligente
no se precisa saber
mas no precisa tener
inteligencia el sapiente
que esta no será imanente
condición para ser tal
aunque más será el caudal
que se obtendrá de sapiencia
siendo mas la inteligencia
del hombre o del animal.

La inteligencia a mi ver
aunque en forma temporánea
se manifiesta espontánea
viene junta con el ser;
pero el ser entra a saber
recién cuando se percata.
Al saber pronto lo mata
si no se ejerce, el olvido.
El saber es adquirido
la inteligencia es innata.

No presumo de tener
ni saber ni inteligencia
y si es que la diferencia
ha querido establecer
existente entre el saber
e inteligencia mi mente
es porque es un aliciente
o esperanza a mi favor
pues aunque no soy doctor
puedo ser inteligente.

Sixto:
Entremos en otro asunto:
¿Por qué analizás pavadas?
Tenes que explicarme al punto
cuando estas de contrapunto
o perderás la payada.

Luis:
Es que yo, aunque más no sea
por darle el gusto al cerebro
cualquier minucia celebro
siendo a mi gusto la idea
mas baladí me recrea
y me entrego con presteza
sin intelectual pereza
a una intelectual faena
sin ver si vale la pena
que me rompa la cabeza.

Sixto:
No lo tomes como agravio
que no es una anatema
vos cantás los mismos temas
para dartelas de sabio
lo haces en forma cambiada
y son las mismas pavadas
las que salen de tus labios.

Luis:
Una idea siempre es la misma
dicha en mil formas cambiadas
y me río a carcajadas
del ridículo sofima
no los colores del prisma
todos tendré en mi paleta
más ¿qué erudición completa
me pondrá el dedo en el labio
absolutamente sabio
quien fue que ha sido poeta?

Sixto:
Me estas poeta cansando
aunque sos entretenido
ningún título has recibido
para que te agrandes tanto
meta pensar, ya es espanto
pero nada has descubierto
por pensar tanto, por cierto
ha de fracasar tu canto.

Luis (definitivamente embalado):
Si quiero decir de un día
de sol radiante que es bello
no preciso para ello
estudiar astronomía
y en la filosofía
constantemente me baso
y aunque nunca doy un paso
que no me lleve a indagar
no me suele preocupar
que mi saber sea escaso.

Si en mi afán de cavilar
algo nuevo he descubierto
que yo lo crea bien cierto
y que al quererlo expresar
no pasé al punto a integrar
el montón de los pedantes
de eso me aseguro antes
lo demás me importa un bledo
yo lo digo como puedo
a despecho de Cervantes.

De estanques puros y lodos
se alza la evaporación
que cae como bendición
en lluvias y de otros modos
yo así me sirvo de todos
y voy lloviendo al azar
y nadies me ha de privar
que muestre lo que haya echo
porque me asiste el derecho
al menos de fracasar.

Y aquí se interrumpió la payada, porque asomaba el día, y Tona, la diligente compañera de Sixto, nos sirvió un reconfortante desayuno.

Volveremos sobre el tema.

Osvaldo Furlani
Octubre 2007

 

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