La Laguna de don Domingo Patas Largas

Por consultar al viejo-¡Hola viejo! ¿Leíste el artículo del Heraldo sobre la laguna “Patas Largas”? El  nombre de la… (No me dejó continuar).

-¡Je! Eso faltaba, que le pongan “The Long Foot Park”, entonces se orinaran de gusto el medio pelo de Jauretche, la tilinguería local, el cipayismo cultural..

-Pero Viejo… La promoción…
-¡Nada! La hipocresía estética de ver fealdad en un topónimo; uno de los pocos impuesto directamente por el pueblo común, los demás son nombres de generales, políticos intrascendentes o ingenieros ferroviarios ingleses. Tal vez algún subconsciente gorila relacione “patas largas” con lavarse las patas (¿en la fuente de la Plaza de Mayo?) un 17 de Octubre…
-Pará Viejo tu nacionalismo anacrónico.
Y admití:
-“Parque Patas Largas”… Un quemo. ¿No te suena algo ordinariucho?

-Ah, sí, claro, por ser criollo. ¿Y en Estados Unidos que tienen “Black Foot” (pie negro), y el río “Big  Belly” (panza grande)? Allá queda muy lindo…

Entonces habría que suprimir Patagonia (región de los patones), Venado Tuerto, Pescado Castigado, Cristiano Muerto, La Vuelta del Gorrudo y el Monte Chueco…

-Pero Viejo… Si queremos ingresar al Primer Mundo…

-¡Pamplinas! No recuerdo en que país de Europa hubo un conde o barón tan chorro que lo apodaron “Juan de la Mano Larga”. Es más feo que tener largas las patas. Pero allí no lo ocultan, los guías muestran la estatua al turista y les relatan el porqué del nombrecito.

-Bueno… Pero para renovar…
El Viejo no me dejó continuar, me convidó un mate lavado (es su forma de declararme persona no grata) y siguió largando su rollo.

-Vos sabés que Don Domingo Iribertegui, un vasco de 2 mts. de alto, que por eso lo llamaban Patas Largas, fue el poblador que plantó su rancho en medio de la laguna, dándole su nombre desde el tiempo en que la loma de las  Cuatro Esquinas era un hormiguero y no existía la Dirección de Hidráulica.

-Pero el nombre del parque no…

-¡Que lo construyan, primero! rugió el vejete, después discutan el nombre. Creo que todavía las gallaretas tendrán bastante tiempo antes que las desalojen. Y no te extrañe que una vez construído con dinero público, lo privaticen para que alguna empresa extranjera nos cobre entrada y le pongan el nombre, que podría ser “The Stupid Argiees”

Y.. me fui calladito, porque el anciano estaba tan embalado que temí que me tirara con la pava y el mate. La culpa fue mía por darle pie… con gente así no saldremos del subdesarrollo ni entraremos en el Primer Mundo…

(Recopilación de época, circa 1990-1999)

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