Pompilio, un caballo crespo

Estaba don Pierino, un alegre napolitano, propietario de un carruaje que para Villalonga era grande, pero para chata era chico… por lo que lo conocían todos por “la chatita de Lobería”, a pesar que su bien fileteado letrero decía:

Transporte Speciale San Yenaro
Fletes de urgencia

Hacía sus acarreos desde Lobería a Necochea, llevando bolsas de papas y trayendo de regreso, mercaderías y encargos para sus clientes.

Contaba don Pierino con un solo caballo de su propiedad, el famoso “Pompilio”, un picazo percherón, que, rareza en el yeguarizo, era todo crespo.

A los que les llamaba la atención esta mutación, su dueño les explicaba:
“E un cabalo di angora, propiamente cume il gatto”.

Completaba los demás animales con los que le prestaban los otros carreros, que lo tomaban un poco a la chacota, y bonachones, también le arreglaban el sogaje de sus destartalados aperos.

Cuando en la fila de carros acampados la jarana estaba en su apogeo, don Pierino, en vez de volver a Lobería con los encargues, se quedaba en el Puerto.

Se cantaba unas canzonetas, y si le prestaban algún acordeón, se tocaba unas tarantelas y “se bandeaba” un poquito, con los tragos que todos le convidaban.

Con dos o tres días de retraso, de vuelta en Lobería, ante las quejas de sus clientes, se justificaba:
-Ma, culpa de la maledeta balsa del Quequeno. ¡Habeba una cola de carros de la Madonna! ¡Y eso que no tardé más perque il Pompilio se cansó de esperare, e cume es cammpeone di natacione, se metió al acua e me cruzó il río nadando! Sino todavía estabano a la urilla  esprando la balsa.

Pero como dicen los cuentos árabes: dispuso Alá (sólo él es grande) que “Un día entre los días” empezaron a construir el puente colgante sobre el río Quequén.

La novedad se extendió por la región y las expectativas eran muchas, principalmente entre los vecinos de Lobería.

Don Pierino, de pronto, empezó a sentirse importante, pues al volver de Necochea, cada vez más gente le pedía noticias sobre los adelantos de la construcción.

Y otro “día entre los días”, el tano disertaba ante una pequeña multitud, y un vecino le preguntó:
-¿Es muy grande el puente, don?
-¿que si es grande? Mamma mía. Mirá, cada tuerca dil ponte, es… es cume… (Y mirando alrededor para hallar con que comparar, no dudó en afirmar) ¡Cada toerca dil ponte e cume la rueda de la mia chata!

Chata acarreando lana.

3 thoughts on “Pompilio, un caballo crespo

  1. Hola!!! Soy Miriam Ponce,de 25 años, la Novia de Sebastian Furlani, hijo de Manuel Furlani, Hijo de Beto Furlani, hermano de Osvaldo!!! Si en esta pagina puedo comunicarme directamente con Osvaldo estaria en mi proposito!!! Yo tuve la suerte de estan en su casa en verano pasado, espero q me recuerde. Queria contarle q Beto me dejo 4 de estos tomos de CH´Averias y realmente quede muy atrapada!!! (Pompilio, es uno de ellos) Sabiendo q algun dia, si Dios quiere, puedo leerle estos cuentos y archivos secretos a mis hijos, involucranadolos en su tan recorrido pasado!!! Si a usted no le molesta, Osvaldo, quiziera ponerme en contacto con usted para pedirle el relato q tube el placer de escuchar en su casa, pero no recuerdo nada mas q era de personajes muerto q se encontraban en el cemneterio, lo recuerda???

  2. Muy buenos los cuentos! Andaba buscando cosas sobre chatas de caballos y me encantó encontrar tus relatos. Prometo en alguna próxima entrada de mi blog, hacer una referencia y un enlace a esta página. Tuve un abuelo vasco, contratista rural de estos tiempos del Pompilio…
    Abrazo grande

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