Hospital y sus Precursores

El Hospital Vecinal Anita Elicagaray

Escribe su Director Doctor JOSÉ LUIS BONET

 

El crecimiento demográfico trae aparejado una serie de necesidades vitales para las comunidades que deben ser satisfechas a tiempo. Así lo entendió un grupo de vecinos que el 14 de marzo de 1926 se reunión en los salones municipales con el objeto de echar las bases para la erección y equipamiento de un Hospital en nuestra ciudad; acudía con esto a posibilitar una asistencia médica acorde con el pulso de la joven y pujante ciudad.

A esta auroral inquietud bien pronto se pliega la reconocida generosidad de Doña Ana Paysas de Elicagaray, quien, conjuntamente con el doctor Pablo Torello y el gobierno provincial, se convierte en la principal donante de las obras.

Estas son bendecidas el 8 de diciembre de 1830 para pasar en 1839 a formar parte del patrimonio de la Nación, surgiendo entonces esta hermosa realidad que es hoy el Hospital denominado “Anita Elicagaray” en homenaje a la desaparecida hija de la benefactora.

Comenzó así una larga tarea, en donde sus muros recogieron tanto la sonrisa de la madre agradecida como el dolor de lo más inexorable y con los altibajos propios de los hombres, fue cimentando un prestigio regional que los de hoy pretendemos prolongar.

El primer director fue el Dr. José Antonio Torchiari a quien cupo la difícil tarea de la organización permaneciendo en el cargo hasta el año 1946 en el que renuncia, siendo nombrado el Dr. Enrique Alfredo Gallo Calderón que fallece ejerciendo la dirección. Tras dos interinatos a cargo de los Dres. Carlos Alberto Texidor y Néstor Saúl Etchevers se hace cargo como titular el Dr. Juan José Abadíe, quien fue trasladado y su vacante cubierta por el Dr. Carlos Coronel y en 1955 se repone en el cargo el Dr. José Antonio Torchiari hasta 1960 en que por renuncia del titular es nombrado el suscripto.

Larga es la lista de los médicos que han actuado y dentro de un nivel altamente humano y de servicio, no queremos dejar de pasar por alto a dos paradigmas: la labor silenciosa y tesonera del Dr. Felipe Goya y la elegante y pulida técnica quirúrgica del Dr. Pedro Quiroga quien prestigió nuestro quirófano en jornadas de intensa labor.

Su primer bioquímico fue el Dr., Raymundo De Francesco, modesto y sabio, almacenó virtudes en el silencio del laboratorio, tarea no siempre justamente valorada.

El grito de aquellos que dejaban el seno materno fue escuchado atenta y responsablemente por largos 25 años por la obstétrica Sra., Leonarda Larrea de Harislur, quien renunció a la jefatura de la maternidad por razones de salud.

Entre los empleados que hoy prestan servicios y que asistieron los primeros pasos del Hospital, se encuentran las Srtas. Haydee Rainoldi y Pascuala Cabrera y el Sr. Juan Rocha.

En 1961 se incorpora un nuevo y promisorio elemento, la Cooperadora del Hospital, quien desde un principio presidida por la Srta Neffer Lucía Zumárraga, ha hecho aporte millonario y ha descubierto horizontes de nuevos logros. Mantiene el Banco de Sangre del Hospital con stock permanente del preciado elemento.

A la edificación primera se agregó a principios del año 1947 una moderna maternidad, sala de niños y otras dependencias; actualmente está en construcción un pabellón modelo de 10 habitaciones con baño privado, una sala de tisiología con 28 camas y se comenzará en breve la instalación de una nueva sala de cirugía y modificación sustancial de consultorios externos.

En el campo de la medicina preventiva se incorporará prontamente un dispensario dependiente del Área Piloto de Mar del Plata para el estudio de la tuberculosis en nuestro medio y conjuntamente un consultorio de citología ginecológica, avanzada técnica para el diagnóstico temprano de cáncer de la mujer. Además apenas se obvien algunos detalles se instalará otro dispensario destinado al estudio de la hidatidosis.

Un hospital no es un ente estático, debe ir haciéndose, siguiendo en su evolución los avances que la moderna tecnología nos brinda y respondiendo a las exigencias que la población en aumento nos plantea.

Si el cincuentenario de Adolfo Gonzales Chaves nos sorprende al grupo médico, personal administrativo, de enfermería y de maestranza en este quehacer, estaremos cumpliendo una función social altamente calificada y sucediendo honrosamente a aquellos pioneros del 14 de marzo de 1926.

 

Osvaldo Furlani

Junio 2019

Dejá un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *