Archivos secretos 6

Octubre de 1991

Querido Osvaldo:

                               Aprovechando tu generosidad y tu buen ojo diagnóstico, te largaré algunas “pálidas”, con el objeto de que me ayudes a la dilucidación y búsqueda de la punta de un hilo que no encuentro fácilmente.

A medida que voy desarrollando mis charlas y audiovisuales sobre “imagen argentina en el exterior”, mas allá de los distintos enfoques que le voy dando a mis charlas (incluso agregando tus apreciaciones: “humildad” como producto, en parte, de la sumisión; “sentimiento patriótico” como bálsamo o salida interior a su permanente entrega y pérdida de territorios, etc.) me encuentro que la lectura subjetiva que la gente hace del tema o la reacción frente al mismo, es la siguiente:

“los argentinos somos “derechos y humanos””, al más claro estilo del proceso militar, somos “superiores”, generosos y simpáticos; los extranjeros son una manga de acomplejado y “si no les gusta como somos que se las aguanten y que se jodan”. Esto es lo que yo siento que la gente quisiera que yo les diga. Y como no lo hago, así lo interpretan y punto.

Yo muestro la celebración de sus fiestas patrias no para que copiemos lo que no es copiable para nuestro modo de ser sino para recuperar el sentido festivo, la alegría, en contra de nuestro insensible formalismo. Muestro y relato experiencias no para mostrar “lo buenos” que son los demás y lo “malos” que somos nosotros, sino para que se tome conciencia que hay una pésima imagen argentina en el exterior y cada uno de nosotros, sencilla y humildemente, podemos hacer aunque sea un minúsculo aporte para revertirla.

Sin embargo nos sale de adentro el petiso fascista y “a no joder que todo está bien así”.

Temas, simplemente, para justificar una buena mateada en el futuro.

Te envío “La utopía del Patrón” junto a un fraternal abrazo.

Aldo

P.D: ¿Recordás la frase de Perón?: “Muchachos la condición indispensable para el diálogo es la humildad”.

 Osvaldo:

 Luego de escribirte la carta adjunta, conversando sobre el tema, el director de la editorial que publicará mi libro me acerca esta punta del ovillo:

“Lo que usted hace no sirve, porque no es lo que la gente quiere escuchar. La sobrevaloración arrogante es el recurso de los mediocres. Y cuando alguien pretende desestabilizar el statu-quo de la mediocridad, recibe un castigo inmediato por parte de los que detentan esa macroestructura de pensamiento”.

Creo que es una punta interesante. No sé el grado de veracidad, pero estimula a la reflexión.

Otro abrazo,

Aldo.

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