La escuela que llegó en carreta

Después de las primeras hostilidades, el hijo de los maestros se ganó la amistad de los rudos mocetones gauchos, y su visita comenzó a ser disputada de puesto en puesto, donde asombrados lo escuchaban leer en alta voz, ante la rueda que guardaba religioso silencio, “La Vuelta de Martín Fierro”; y aceptado ya, éste le amansó un potrillo… este otro le trenzó primorosa cabezada, aquel quiso demostrar su gratitud trayendo a la cincha de su caballo, sobre una rastra, el cuarto ensangrentado del novillo recién carneado, como obsequio a los maestros.

Pasado el tiempo, montaba, vestía el chiripá, y sus compañeros lo iniciaban en la insuperable esgrima criolla “vistiando” con palitos, cuando don Francisco, sospechando tal vez que se estaba “apampando” demasiado, decidió enviarlo a España a aprender el oficio de constructor bajo la supervisión del tío del jovencito, don Julio Del Campo, artista filántropo, escultor, concejal, gobernador, que fuera nombrado por la diputación de León representante para saludar en Santander al Presidente de la República Argentina a su paso en viaje de Paris a Buenos Aires para hacerse cargo de la presidencia (pero eso es otra historia).

Don Gilberto, así como Sarmiento se sentía provinciano en la Capital y porteño en las provincias, se sentía español en la Argentina, y argentino en España.

Poco antes de fallecer, con cuanta gracia relató, en su incomparable castellano, digno del “Siglo de Oro”, una aventura que le sucedió cuando al salir de un “sarao” varios mozos, concertados contra el “indiano”, lo atacaron en cuadrilla con sus “pequeñas sevillanas”, pero él, que se había llevado de “estas tierras” un enorme facón, con su sola exhibición, sin necesidad de lucir sus habilidades de “visteador” adquiridas en “las pampas”, puso en fuga a “aquellos majos”.

Volvió a cruzar los mares, de retorno a sus llanuras, y según relatara, como Chaves aún seguía siendo la Estación, el puesto de La Etelvina (hoy el Museo), el puesto “El Bagual” (ex cancha Independencia), el puesto de Pieres (por la actual O.S.N.), y “Las Vizcacheras del Bagual” Ramos Generales, se radicó en Bahía Blanca para ejercer su nuevo oficio, y también lo hicieron sus padres, los maestros.

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