Gonzales Chaves Año 1919

Tenemos, nos dicen, Oficina de Rentas. Es el recaudador Francisco M. Cesio, con su alguacil Sr. Jacinto Heredia que simultáneamente es inspector municipal.
Hay Registro Civil, jefe don Manuel Rueda, auxiliar su hermano Rodolfo Rueda.
Está la iglesia Inmaculada Concepción, cura párroco es el presbítero Primo Bichi.
Terminamos la amable charla, porque llegan a buscar al intendente el agrimensor municipal Sr. Antonio Muñoz Gomez, en compañía del delegado municipal de De La Garma Sr. José M. Lastagaray y el médico de policía de dicha localidad Dr. Daniel Priano.

Mi FavoritaComo también esta peluquería vende artículos para hombres y es sastrería, encargamos un traje y en la sombrerería de Vital Gariglio compramos sombreros para todos, y también a él le encargamos trajes, lo mismo en las sastrerías de José Francomano y en la de Alfredo Savuto.

Completamos nuestro atuendo en las roperías y tiendas de Abraham Fortunato, de Abraham Jorge, Alza Cheluf, Boo Hnos. y Cia, Julián Brahim, Julián Chaluf, José Alí, Garzón y Cia, Samuel Tetoiteman, Abraham Salomón, Schulzinger y Steimber, Eliamos Hnos., Alonso y Martínez, “Mi Favorita” de Clemente Rodríguez y Miguel Asef.

También les compramos calzado, a ellos y a las zapaterías “la Moda” de José Constante, la de Diamendi y Maglianesi, y la de Armando Maglianesi.

Nos recomendaron los salones de lustrar de Virginia Paraca y el de Antonio Jalle, y los talleres de lavado y planchado de María Alonso, de Rafaela Marcovechio, de Teresa Mariño y el de Concepción Vázquez de Brun, y para cualquier entalle las modistas María Erraste y Josefa González.

Ya con indumentaria de la época, buscamos alojamiento.

Los PirineosPor suerte hay mucho para elegir, entre “Los Pirineos” de Martinicorena, lo de Esteban Larrondo, lo de Prunell Hnos., que cuenta con cinematógrafo anexo, o los restaurantes de Barazal y Neffe, lo de Santiago Chaiver, Bernardo Giansetto, Cristóbal Miguel, José Tomás o Patricio Moore, y las fondas de Mateo Fasciotti, o la de Manuel Sabane y la pensión de Castor Corres.Después de alojados, salimos de recorrida, en los “mateos” de los cocheros de plaza Don Cristóbal Olivera, “El Toro de El Balde”, muy respetado entre los más diestros cuchilleros, y el de Rodolfo Ríos, que no le va en zaga, por cuyo consejo adquirimos para nuestra defensa personal, algún revolver y algún bastón con estoque, en las armerías de Padis Sandí y en la de Humberto Stanicia.

Dejá un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *