La vieja semilla

Va cumpliendo diez años, esta literatura de Cordel y su complementaria: www.chaverias.com

Suponemos haber mantenido el lema enunciado en aquellas primeras “Reflexiones de un charlatán”: estos relatos no traen pretensiones de méritos ni intenciones de lucro, sólo tratan de devolver al río del conocimiento colectivo, el agua que circunstancialmente hemos tomado de este mismo río, como depositarios transitorios.

En corto balance estimamos que la precariedad intrínseca de “Chaverías” no le ha privado de hacer algún modesto aporte a la memoria histórica, y también la preocupación de resaltar aspectos originales del desarrollo de esta autónoma localidad.

Al terminar de distribuir, siempre gratuitamente, cada número, pensábamos dar por finalizado nuestro esfuerzo.

Pero una y otra vez, nos llegan pedidos de datos sobre otros temas, y decidimos “arremangarnos” y continuar… También por consideración a los que, de destinos lejanos, suelen enviarnos ex-vecinos chaveros, o sus descendientes (hasta 4º generación) relatando la emoción que les causan nuestras menciones de sus mayores o nostalgia de sus infancias en Chaves.

También nos acosan los pedidos sobre el desarrollo del movimiento obrero, de larga tradición proletaria.

Las nuevas generaciones tienen agudas inquietudes sobre este tema, y son pocos los estudios que encuentran en lo local.

¡Como si se hubiera “ninguneado” la historia de luchas de la clase trabajadora local y sus esfuerzos de organización y contribución obrera a lo regional, nacional e internacional!

Si comparamos los copiosos relatos conmemorativos de los aspectos políticos, culturales, deportivos, comerciales, comunales, de meritorios intelectuales locales, llama la atención que habiendo desarrollado exhaustivamente los aspectos que conciernen a la clase media y burguesía rural (imprescindibles, claro está, como todo lo que hace al desarrollo humano) muy escasos son los dispensados a la clase obrera pese a que la gran mayoría de los actores fundacionales, originariamente provenían del proletariado, y hasta tuvimos tempranos concejales socialistas.

“Chaverías” se limita a señalar este hecho por ahora, sin espacio para estudiar si las causas fueron ¿moda intelectual? ¿Prejuicio de derecha? ¿Antagonismo político? ¿Aceptación acomodaticia del perimido concepto oficial de que los sindicatos eran asociaciones ilícitas? O tal vez la no existencia de archivos obreros debido a largos períodos de represión, marginación socio económica y/o clandestinidad. O se deba tal vez a que la falta de desarrollo industrial impidió por el éxodo poblacional, la formación de una clase obrera numerosa.

Ante los insistentes ¿Qué esperás para escribir la historia obrera de Chaves? de numerosos compañeros impacientes, y apurado ya por el plazo biológico, no podré intentarlo con la profundidad y envergadura que se merece y desearíamos; seguro otros tomarán la posta.

Pero tampoco, por esperar la optimización, dejaré perder los pocos conocimientos que laboriosamente, de algún modo fui consiguiendo.

Supongo que debo hacerlos públicos, y los lectores verán si les son útiles o no. Y así habré cumplido mi deber tal como viejos compañeros lo hicieron respecto a mi persona, en este “trasvasamiento generacional”.

Un comentario en “La vieja semilla

  1. Estimado Osvaldo:
    seguramente usted no me conoce, pero desde hace mucho años soy admirador suyo. Recuerdo que siendo alumno de la Escuela N° 9, usted nos brindó una charla, sumamente interesante, sobre las comunidades que preexistían a la conformación del poblado de Adolfo Gonzales Chaves y posteriormente del partido homónimo. Yo seguí mis estudios como docente en historia, y realmente me han fascinado todos los relatos y artículos que ha publicado en este blog. Y debo reconocerle además, que a partir de la lectura de Ch’Averias comencé a tener un profundo interés por el componente criollo que habitaba el sudeste bonaerense, grupo étnico que como usted refirió en el artículo dedicado a las andanzas de Don Eusebio Freidiaz, fue injustamente olvidado y excluido de toda obra conmemorativa que alude a la historia de los partidos bonaerenses.
    Espero así, que algún día, cuando regrese a Chaves, y si me lo permite, pueda entablar una conversación con usted para proseguir aprendiendo de sus admirables saberes sobre la historia local.

    Un saludo afectuoso,
    Pedro Berardi

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