Haciendo camino al andar se llegó al Bicentenario

Deseo hablar de un hijo del bisabuelo italiano. Nació en Italia, pero lo trajo su familia muy joven cuando vinieron a Buenos Aires. Era mi abuelo paterno, Bennato Furlani.

Bennato FurlaniFue de profesión constructor. Su lugar era Buenos Aires, pero recorría el país y se radicaba por meses o por años, hasta que se terminaban las obras, o partía hacia otras más importantes de que se anoticiaba. Así estaba en el sur en obras de riego del ingeniero Cipoletti, o del “Inyeniero Luiyi” en construcciones portuarias de Bahía Blanca. Después sólo con su hijo, mi padre Rotilio Furlani.

En esta zona construyó la estancia “San Luis”, en estación De Ferrari. Llegué una vez a ella, como estibador, a cargar cereal en sus galpones y me llamó la atención su construcción, sin saber que la hizo mi abuelo. Después me comentó mi padre que para esta obra se traían los materiales y la arena de Necochea en grandes carros de caballos.

También se radicó varios años en nuestro Gonzales Chaves, adonde trajo toda su familia que participaba socialmente en nuestra comunidad. Su yerno Edmundo Erramuspe, casado con mi tía Anita, era el bioquímico farmacéutico de dos de las primeras farmacias chaveras: la de Monaldo y la de Cobas. También fue uno de los polemistas que escribía en la vieja “Tribuna Popular”.

Mi padre trabajaba como tenedor de libros y administrativo de la firma Juan Elicagaray “la Vencedora”.

La familia vivía en un chalet que construyó el abuelo; existe todavía, en la calle General Paz. Ahí nació Aldo su hijo menor, tan sólo un año de diferencia con su sobrino, quien escribe esto 82 años después.

Era común en las familias numerosas que los últimos hijos tuvieran la misma edad que los primeros nietos aportados por los hijos o las hijas mayores ya casados. Está su foto en la “Galería Infantil” del álbum de Gonzales Chaves de 1929.

El abuelo ganó en licitación pública contra una firma extranjera la construcción de las veredas primeras que tuvo la plaza principal de Chaves. Aún quedan, con su letrero de construcción, el edificio abandonado en la esquina de esta plaza, Ana Elicagaray y General Paz; y en Lavalle y Sarmiento el que hizo para la concesionaria Ford, hoy casa Fesler.

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