No había fotos, pero estaba Carlos Morel

 ¨Prologuito¨

5 o 6 años de edad:

Lector precoz de texto de historia, con ilustración nominada “Indios Pampas” Carlos Morel.

Abuelo: ¿Quiénes son los indios pampas?

En medio de la cultura dominante de esos años (1930) llena de desprecio, negación, vergüenza del pasado indígena (¿sería acaso complejo de culpa?).

Pero también en los descendientes de primeros pobladores, tradición oral verídica, que aún respiraba el odio, el horror de toda confrontación humana, tomando sólo nota de los sufrimientos propios (cautiverios y malones) y borrando los inflingidos al prójimo aborigen (genocidio, despojo de tierras).

¡Qué niño afortunado fui! Porque dentro de ese contexto tuve acceso a la explicación más razonable, avanzada, humanitaria, no racista, por boca del hijo de maestros pioneros de la educación rural en esta zona de antigua frontera, mis bisabuelos españoles.

14 años de edad:
Ahora entusiasta del folclore gaucho, ilustraciones en almanaque: “El Cielito”, y “La Media Caña”, por Carlos Morel.

30 años de edad:
Asiduo lector en la Biblioteca Rivadavia, descubro libro de Agustín Matienzo: “Carlos Morel precursor del arte argentino”. Conozco así la vida de este compatriota, “mosca blanca” dentro de su época fraticida, artista despegado de los bienes materiales.

50 años de edad;
Ahora sindicalista rural, interesado en el tema de la tenencia de la tierra, compro un libro: “Historia del partido de Tres Arroyos” por Carmen Teresa Eiras y María Elena Pérez Vassolo. De su lectura me entero que anduvo por nuestros pagos Carlos Morel y que llegó a tener en enfiteusis un campo a orillas del arroyo “Cristiano Muerto”, y me nace la intención, nunca concretada: “tengo que relatar esto a los chaveros, tienen que saber que Morel fue temporalmente, un vecino del hoy partido de Chaves”.

Años en adelante:
Empujado por circunstanciales participaciones socioculturales o político-gremiales, comienzo mis precarias intenciones “literarias” sobre algunos temas, postergando siempre el de Carlos Morel.

Durante este ínterin se encuentran en archivos militares; las desaparecidas “Memorias de Juan Cornell”, y el gobierno militar las publica, conmemorando el Centenario de la Campaña al Desierto.

Y una vez más, gracias a la querida Biblioteca Rivadavia local, accedo a su lectura, enterándome de hechos bélicos de otro Morel (primo hermano del pintor) de quien presumo obtendría el artista, los modelos para aquellos “coraceros” inmortalizados en sus telas.

Este cuerpo de “coraceros” fue exterminado en Napostá, cerca de Bahía Blanca, por indígenas aucas federales sublevados contra Lavalle cuando éste fusiló al gobernador Manuel Dorrego.

84 años:
actual internauta (claro, algo más torpe que los chicos) y como aún no cumplí mi promesa sobre el artista de marras, tecleo en la comp. “Carlos Morel” y el Genio de la Lámpara de
Aladino, mudado a su nuevo encierro electrónico, donde al presente mora, me tiende mesa en pantalla:

Reproducciones de láminas, grabados, cuadros, libros sobre el pintor, muchos sólo exhibidos por el mero interés de su reventa.

Siento una pasajera desilusión: “¡No vale que me tome el trabajo! El que quiera saber que haga clic en su compu”. Pero me repongo enseguida:

¡Vamos viejo haragán! No busques pretextos. Me dije.

¿Y los raleados amigos y lectores que aún sobreviven y que no usan la compu?

Dale, ¡Poné manos a la obra, no te demores más! Está bien que sos medio curtido para durar, pero tampoco vas a ser eterno porque zafaste de un nuevo agosto.

Y disimulándome a mi mismo lo egocéntrico ¡No tuve más remedio que hacer esta  otra Chaverías, pensando que sino se acabaría el mundo!

Le doy comienzo justo hoy, 7 de setiembre de 2014, al cumplirse 118 del fallecimiento del artista, en Quilmes, 1886, a los 81 años de edad.

El Cielito

El Cielito

La Media Caña

La Media Caña

One thought on “No había fotos, pero estaba Carlos Morel

Dejá un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos necesarios están marcados *