No había fotos, pero estaba Carlos Morel

Aunque ya en anteriores “Chaverías”, advertí a mis lectores del carácter empírico, autodidacta, fantasioso de mis pretendidos “saberes”, me aferro a sutiles rastros documentales de la presunta presencia de Morel en la zona, involucrado en la epopeya que estaba trasmitiéndonos en sus pinturas.

Tan así que el 8 de abril de 1834, el también presentó una denuncia sobre un terreno a orillas del Cristiano Muerto y pagó el canon.

Las “suertes de estancia” eran de 2 leguas de frente sobre algún arroyo (para aguada) por 6 de fondo. (12 leguas cuadradas de pajonal virgen).

El departamento topográfico aceptó la denuncia y solicitó testigos.

Presentó a Feliciano Chiclana, quien aseguró las calidades del terreno por haber realizado varias mensuras en la zona; otro testigo fue Mateo Chivernis, su lindero del sur; y el tercero decía haber “hecho diligencia por la zona”. El 9 de agosto se otorgó la enfiteusis y designaron al agrimensor Pratt que hizo la mensura en la misma fecha.

Pagó con documentos 9.600 $ de canon adelantado hasta 1847, pero en noviembre de 1838 ¡pobre Morel! Tuvo que transferir sus derechos al garante de los documentos, Francisco Bosch.

Los dos campos seguidos al norte de Morel caían en las puntas del Cristiano y el espacio hasta el 2º brazo de los Tres Arroyos. Es decir exactamente donde hoy está la ciudad de Gonzales Chaves, por donde cruzaba el camino a la Bahía Blanca, trazado sobre una milenaria rastrillada india.

Los poblaron Juan José Pondal, uno, y Valerio Sánchez, el otro calculando por los frentes, 4 leguas entre ambos, hacia el sur.

Hoy el campo de Morel estaría entre San Lorenzo de Ferrari, hasta el puente del Cristiano; aproximadamente La escuelita “El Lucero” y Planta de Silos.

enfiteusis de Carlos Morel

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