No había fotos, pero estaba Carlos Morel

Durante el año en que Carlos obtiene su primer sobresaliente en la escuela de dibujo  empiezan, en nuestros “pagos sureros”, los esfuerzos para fundar Bahía Blanca.

Rosas, comisionado de campaña por Manuel Dorrego, ordena a Estomba ponerse en  marcha desde el Tandil “por camino más corto que le presenten los buenos baquianos”.

El 13 de marzo de 1828 Estomba comunica a Narciso Parchape, jefe técnico de la expedición, salir en una avanzada previa, con una escolta de 30 hombres, “los coraceros”, a las órdenes del coronel Andrés Morel (el primo del pintor) y los baquianos: el cacique Benancio con sus hombres y 10 mujeres.

Coraceros

Coraceros

Cruzan el tramo de “desierto” entre Tandil y Bahía Blanca, donde hoy está Chaves, en 9 días.

¿Cómo no encontrar sugestivo que los señores especialistas que opinan sobre las pinturas de Morel, se sorprendan de la naturalidad con que las trasladaba al lienzo, si estas escenas eran tan familiares y vinculadas a él?

Si pudiéramos contemplar hoy al cacique Benancio al frente de los suyos y tomarle un par de fotografías no resultarían muy distintas de dos de las obras de Morel: “Cacique
Pampa
” e “Indios Pampas”.

Lego soy en crítica de arte, pero un algo entendido en “cosas de indios”.

Creo ayudar con estas observaciones; en el primer dibujo la forma de montar de la mujer no es la femenina indígena, pero tal vez se deba a la celeridad en la marcha o tratarse de una mujer muy principal, como refleja su peinado y el gran “Topu” (el prendedor de plata con que sujeta su “Chamal”).

La forma de estribar en la punta, y los pequeños estribos, son características de la equitación surera.

Cacique Pampa y su mujer

Cacique pampa y su mujer

En el otro cuadro “Indios Pampas”, las fisonomías y posturas corporales de los dos conas” y sus chinas, como en un resuello del galopón, son ¡insuperables! Sólo muy cortas las lanzas, tal vez por el reducido tamaño del lienzo.

Indios Pampas

Indios Pampas

Si hipotéticamente tuviera valor mi juicio, sería que un pintor chapetón europeo no hubiera pintado así.

Agregaré en mi persistente insistencia, ante mis buenos convecinos, si acaso no estiman que estas cosas nos conciernen a nosotros, que entre el grupo de indígenas que vinieron con el cacique don Benancio Coñuepán estaba el padre de Huayquimil (lanza de oro), que mucho después defendió la estancia de Adolfo Gonzales Chaves, de quien era puestero, cuando el malón de Namuncurá en 1870 arrasó nuestra jurisdicción. Huayquimil falleció centenario, en el Hogar de Ancianos de Tres Arroyos (siempre es posible constatar la continuidad generacional en  nuestro tiempo y espacio zonales).

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