Centenario

Palabras alusivas al Centenario de
Adolfo Gonzales Chaves

Patagones

En todo aniversario se “con.. memora”, o sea, se memora en conjunto y esta actividad, es la historia.

Ésta ha sido objeto de definiciones clásicas por grandes pensadores, de todos conocidos.

No obstante, permítaseme, para suplir mi precario conocimiento, citar a Eduardo Galeano, quien en su libro “Patas Arriba, la escuela del mundo al revés” pregunta:

¿La historia se repite? ¿O se repite sólo como penitencia de quienes son incapaces de escucharla? No hay historia muda.

Por mucho que la rompan, por mucho que la quemen, por mucho que la mientan, la historia humana se niega a callarse la boca.

El tiempo que fue, sigue latiendo vivo, dentro del tiempo que es, aunque el tiempo que es, no lo quiera o no lo sepa.

El derecho a recordar no figura entre los derechos humanos consagrados por las Naciones Unidas. Pero hoy es más que nunca necesario reivindicarlo y ponerlo en práctica.

Combates de Sol de Mayo y Cristiano Muerto

Combates de Sol de Mayo y Cristiano Muerto:
149 Aniversario

Si los lectores de “Chaverías” acaso creen que habitan una región monótona geográfica e históricamente, carente de rasgos que la diferencien de la pampa bonaerense que integramos, se equivocarían.

Los chaveros viejos que conservamos de algún modo la memoria colectiva, decimos que en nuestro pasado sobran las originalidades.

Por ejemplo: ¿Sabían ustedes que nuestro distrito tiene sierras?

Cuando aún éramos parte de “el desierto”, por noticias aportadas por los primeros fronterizos, campesinos que se arriesgaban en “vaquerías” y exploraciones más acá del “Pescado Castigado”, las cartas geográficas las consignaban.

Eran denominadas como “sierras del Cristiano”, o “Langüinza”, como decían los gauchos, castellanizando y deformando el topónimo pampa: “lan huinca” o “muerto cristiano”.

De estas elevaciones nacía el “Huinca Lan Leuvú” el arroyo Cristiano Muerto.

Este cordón de sierras, antiquísimas y desgastadas, soterradas por ingentes mantos de “loess” y terrenos aluviales, forman un escalón o altiplano que corre entre las elevaciones de Tandilia y Ventania.

Se perciben como altas y extensas lomadas del Sureste al Suroeste de nuestra ciudad y quizás las cruzamos cotidianamente sin darnos cuenta.

Gonzales Chaves Año 1938

en Adhesión al Centenario
Gonzales Chaves Año 1938

Gonzales Chaves Año 1938

No hace mucho tiempo quien esto relata, por motivos de vecindad, cruzaba diariamente el andén de la entonces abandonada estación del ferrocarril, y se lamentaba de su deterioro progresivo.

columnaComo aficionado a investigar el pasado, me detenía a leer en la oxidada columna que sostiene el alero (la primera, a partir de la izquierda, viniendo de la Avda. Belgrano) el escudete de fundición, con el nombre del fabricante inglés, y la ciudad de origen: “Bristol 1885”, prueba concreta de aquella primera “globalización” que encabezara el imperio británico.

En 1885 se comenzaron a fundir en Bristol los herrajes para la nueva vía del ramal Tandil – Tres Arroyos, y al otro año, 1886, estaba plantada la columna en la flamante estación de Gonzales Chaves, esperando la inauguración.

Hoy la bien cuidada y pintada estación, adolece de la misma falta de aprecio por los signos del pasado, esta vez no por abandono, sino por exceso de aseo.

Gonzales Chaves Año 1919

en Adhesión al Centenario
Gonzales Chaves Año 1919

Chata

Ch’Averias invita a los lectores a emprender un viaje, no en el espacio, sino en el tiempo.

No recorreremos ningún kilómetro, pero en cambio retrocederemos 87 años, para desembarcar en la coordenada que marca: Gonzales Chaves Año 1919.

Tomaremos claro está, algunas precauciones para no alterar el “espacio-tiempo” y no alarmar a los habitantes pueblerinos, entre no pocos de los cuales encontraremos algunos de nuestros ancestros.

Nos vestiremos con ropas (de lana o algodón) desgastadas, y con barbas y cabellos crecidos, fingiremos ser extranjeros ambulantes, buscando trabajo.

Nos corporizamos en la estación del Ferrocarril Sur. Y nos presentamos ante el jefe, don Carmelo Gómez y sus auxiliares, José Bocero y Francisco Epherra y el telegrafista don Alfredo Sforza sin que les cause sorpresa, pues es habitual la llegada de inmigrantes, finalizada la guerra europea del 1914-18.

A exhortación de don Carmelo realizan una pequeña colecta para ayudarnos, a la que también contribuye el encargado del “Expreso Villalonga”, de Concepción Merlo y Cía., los comisionistas don Antonio Tahuil y Pedro Mastrolorenzo, y los choferes de autos de alquiler don Juan Menvielle, don Serapio Tisera, Juan Olsen y Félix Cortina, que estaban aguardando el tren de pasajeros.

Centro de Jubilados y Pensionados

Si hay un ahora es porque hubo un antes:
¿Cómo nació el Centro de Jubilados y Pensionados de Adolfo Gonzales Chaves?

Fiesta del Jubilado

Fiesta del Jubilado, obsequiada por los Estibadores al sector pasivo.
Los compañeros Marino Fernández, Tito Juárez y otros, colaboran como mozos y asadores.

El punto de Partida:

La experiencia tradicional aconsejaba:
Dedicar la juventud a lograr fortuna, para pasar una vejez acomodada.
Tener muchos hijos, sobre todo hijas, para que nos asistan en la ancianidad.

La experiencia popular mostraba otro cuadro:
Muchos años trabajando, y cuando ya no se podía mas… el despido.

Con mucha suerte, la patronal, previa colecta entre el personal, le obsequiaba un reloj a “Don Juan” con tapa grabada, le agradecía los años de servicio, y le permitía volver a su lugar de trabajo cada tanto, en visita de añoranza, y para aprovechar su asesoramiento, hasta que resultaba molesta su presencia. Otros, con menos suerte, tenían que recurrir a la caridad pública o privada.